
En paralelo a su destacada carrera como actor, George Clooney (Lexington, 1961) ha pasado detrás de la cámara con talento, al punto que podría decirse ya que tiene una segunda vocación.
The ides of march (Los idus de marzo, 2011) es su cuarta cinta como realizador, aunque solo sea la segunda en Lima, donde pudo verse la muy lograda Good night and good luck (2006), pero no la primera Confessions of a dangerous mind (2003) ni la tercera, la menor pero simpática Leatherheads (2008).
Poder y traición se basa en la pieza teatral ‘Farragut North’ de Beau Willimon, también colaborador en el guión.
Vamos brevemente a la historia: Stephen Meyers (Ryan Gosling) es el joven y ambicioso segundo jefe de campaña del gobernador Mike Norris (George Clooney), candidato presidencial demócrata que enfrenta las decisivas primarias de Ohio contra el senador Pullman (Mike Mantel), cuyo jefe de campaña, Tom Duffy (Paul Giamatti), se las arregla para citar a Meyers y ofrecerle cambiar de campo.
Cuando Meyers cuenta esto a su jefe, Paul Zara (Philip Seymour Hoffman), este le pide la renuncia. Pero para entonces Meyers, que se ha relacionado sentimentalmente con Molly Stearns (Evan Rachel Wood), conoce varios secretos sucios que lo liberarán de su inocencia y asegurarán su permanencia en la política.
Así, mientras la historia, nada novedosa, parece contarnos en eco la decepción del realizador respecto del Partido Demócrata (como se sabe, fue uno de los más comprometidos apoyos de Barack Obama en su primera campaña pero no participa en la de reelección), en cuyos entretelones se sitúa, comunicando una visión desencantada de la política muchas veces presentada por Hollywood (citemos Primary colors y The candidate, para mencionar dos ejemplos), es en el choque de espacios que parece confiar la puesta en escena, a gusto tanto en la presentación de aquellos claustrofóbicos (cabinas de aviones, cuartos de hoteles, bares en penumbra) como en esos espacios amplios y codificados donde se desarrolla esa especie de liturgia del poder que caracteriza a las campañas (sets de TV, teatros, mítines en escenarios multiuso).
Clooney dinamiza su puesta en escena en estos espacios, en los que van a chocar y enfrentarse los personajes, sometidos todos al torbellino de la política. Clooney siente un maligno placer en mostrarnos que en ella no hay lugar para la ingenuidad o la inocencia, y que todo error se paga (o te lo hacen pagar), en un juego de decapitaciones del que solo sobreviven los más curtidos. Mike Morris, su personaje de candidato demócrata idealista, no es lo que parece y este contagio de la sombra se irá apoderando de todos los personajes, que parecen tener algo que negociar respecto de los secretos con los cuales se protegen.
Lo anterior, reiteramos, no es nuevo, pero Clooney lo trata como si lo fuera, y cuando parece que su ficción se ha agotado, es en la tercera parte que retoma interés, cuando las amenazas que se ciernen sobre Meyers y otros personajes hacen que el juego de la política amenace en convertirse en masacre. Entonces la historia gira hacia el thriller paranoico, con todos sospechando de todos y tendiendo trampas para sobrevivir. La cinta traza un círculo perfecto, pues comienza con un primer plano de un Meyers-Gosling angélico y acaba con un pequeño paneo y primer plano concentrado del mismo personaje convertido en feroz sobreviviente.
Título original The ides of march
Dirección George Clooney
Reparto Ryan Gosling, George Clooney, Paul Giamatti, Philip Seymour Hoffman, Evan Rachel Wood, Marisa Tomei, Max Minghella
EEUU, 2001
La República






















